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Mijaíl Kaláshnikov creador del fusil ak47

Míjail Kalashnikov nació el 10 de noviembre de 1919 en la localidad de Kurya, territorio de Altai, hijo de una pobre familia campesina. Fue uno de 18 hijos, de los cuales sólo sobrevivieron seis.

 

 

Después de graduarse en la escuela secundaria, Kaláshnikov trabajó en el depósito de Matái (provincia de Almaty) del ferrocarril Turquestán–Siberia hasta 1938 y allí se alistó en el Ejército Rojo. Ya en el ejército, entró en la escuela de mecánicos de carros de combate, lugar donde diseñó diversos accesorios que complementaban los móviles de combate. Uno de sus logros fue un medidor de distancias que medía el espacio recorrido.
Combatiente de la Gran Guerra Patria como suboficial de carros, demostró desde su incorporación a filas un gran interés por las armas de fuego. En el año 1941, el general Gueorgui Zhúkov destinó a Kaláshnikov a Leningrado (ahora San Petersburgo) para que aplicara sus inventos a mejorar los tanques. Fue en ese momento cuando Kaláshnikov tuvo que dirigir un carro de combateT-34 contra los alemanes durante diversas batallas, hasta que en octubre, en la batalla de Briansk, fue herido en un brazo por una bomba. En el hospital empezó a pensar en una nueva arma basándose en las quejas de sus compañeros sobre las anticuadas carabinas soviéticas.
 
 
Mijaíl Kaláshnikov, al recordar las circunstancias en las que fue diseñado el AK-47, enfatizaba que había tenido que improvisar, cambiando el fusil de acuerdo con numerosas pruebas. Sin embargo, al célebre armero ruso no le gustaba improvisar cuando le preguntaban si se daba cuenta de lo mortífera que había sido su arma desde su aparición en 1947. Kaláshnikov respondía cada vez con las mismas palabras: su fusil automático no fue creado para la ofensiva, sino para la defensa y, en especial, para la protección de las fronteras de su patria. Personalmente, no tenía la culpa de que unos políticos sin escrúpulos hubieran transformado la venta del AK-47 en un negocio lucrativo. Su punto de vista era que “el fusil automático debe permanecer en manos seguras y, estando fuera del campo de batalla, en el depósito de armas”.
 
 
 
Una vez al armero le mostraron una revista militar cubana con la imagen de uniformadas cubanas compitiendo para desarmar y armar el AK-47 en el tiempo mínimo. El viejo Kaláshnikov estuvo a punto de llorar: “Cuando diseñé el arma, pensé en estos soldados. Ellos no se gradúan en academias militares, les hace falta algo muy simple y seguro”.
Curiosamente, Mijaíl Kaláshnikov conoció el primer artefacto complejo a la edad de diecisiete años. Fue una locomotora de vapor. El armero describió el episodio en un libro de memorias: “Mi patria chica es la remota aldea de Kuria, en las estepas siberianas de la región de Altái. Está a sesenta kilómetros de la línea ferroviaria. En 1936 llegué en una carro de caballos a la estación y me sorprendió la locomotora ‘viva’, antes solo la había visto en dibujos y fotografías”.
La familia campesina de los Kaláshnikov sorprendería a la gente de hoy. Su padre, Timoféi, y su madre, Alexandra, tuvieron… diecinueve hijos. Mijaíl, nacido el 10 de noviembre de 1919, fue el decimoséptimo.
 
¿Cómo y por qué surgió el AK-47?
Como siempre, el diseño de una nueva arma parte de la munición, y en este caso primero fue el cartucho.
Al inicio de la Segunda Guerra Mundial la infantería de la mayoría de los contendientes estaba armada esencialmente con fusiles como el máuser con potente cartucho o carabinas acortadas, que también usaban cartuchos de fusiles. El uso de estos potentes cartuchos desembocó en que los fusiles de la época tuviesen excesiva distancia de fuego eficaz pero reducida cadencia, absolutamente insuficiente para los combates a corta distancia.
También se usaban pistolas-ametralladoras que disparaban con cartuchos de pistolas que proporcionaban una elevada cadencia de fuego pero a distancias cortas por lo cual su distancia de fuego eficaz no excedía los 200 metros (en realidad bastante menos).
De este modo surgió la necesidad de desarrollar un cartucho intermedio, capaz de llenar el vacío entre pistolas-ametralladoras y fusiles. Los primeros en hacerlo fueron los ingenieros alemanes. Al final de la Segunda Guerra Mundial los estudios alemanes iniciados antes de la contienda mundial desembocaron en la adopción del cartucho 7.92/33 mm Kurz, para el cual fueron desarrollados los fusiles automáticos StG-44 y StG45 (M).
Sin ser los primeros, los ingenieros rusos pronto se convirtieron en los mejores. En 1943 N. Yelisárov y B. Semin diseñaron un potente cartucho de 7,62/39 (en la etapa inicial del diseño medía 41 mm de largo), que con frecuencia es denominado en EE. UU. “.30 Short Russian”.
Precisamente para este cartucho diseñó su famosa arma el entonces humilde técnico sargento Mijaíl Kaláshnikov.
En 1945 Mijaíl, junto con varios famosos armeros soviéticos, entró en el concurso abierto por la dirección central de artillería para desarrollar un fusil automático para el cartucho intermedio. El primer proyecto fue presentado en 1946 y suscitó interés, aunque requería ciertas mejoras y modificaciones, en lo cual a Kaláshnikov le asistieron los expertos armeros A. Záitsev y V. Soloviev. En 1947 el arma fue preseleccionada para el concurso final, junto con los fusiles desarrollados por A. Deméntiev y A. Bulkin. La decisión a favor del futuro AK-47 no fue fácil ya que ninguno de los tres fusiles respondía a los requerimientos exigidos por el Ejército en cuanto a la precisión de tiro por ráfagas. Sin embargo, los militares decidieron finalmente sacrificar la precisión a favor de la sencillez, facilidad de manejo y fiabilidad. 
El fusil de Kaláshnikov respondió mejor a todas esas características y en 1949, tras varias modificaciones, fue adoptado como arma principal reglamentaria de infantería bajo la denominación AK, o “Avtomat Kaláshnikova Obraztsá 1947”, por lo cual hoy en día se le denomina AK-47. Su producción a gran escala comenzó en la fábrica de maquinaria Izhmash de la ciudad de Izhevsk, donde se instaló el grupo de diseñadores con Kaláshnikov a la cabeza.
 
El fusil automático kaláshnikov es una marca comercial reconocida a nivel mundial que no necesita grandes sumas de dinero para la publicidad. Es como el caviar, el vodka o las matrioshkas rusas. Los kaláshnikov se producen en varios países del mundo y el 90 % de esta producción es ilegal dado que carece de licencias estatales rusas. En la época de la desaparecida Unión Soviética el Gobierno no se preocupaba demasiado por los derechos de autor y las licencias para las ventas y las reproducciones en el extranjero. Kaláshnikov no se hizo multimillonario con su invento, durante muchos años vivió en un humilde apartamento de dos dormitorios en la ciudad de Izhevsk.
Los modelos falsificados de AK-47 ocasionan un gran perjuicio al prestigio de la planta mecánica rusa. Ni un solo ejemplar de los fusiles automáticos ensamblados fuera de Izhevsk cumple con los requisitos de calidad ni tiene la seguridad y la solidez que caracterizan al arma original. Sin embargo, los compradores de armas falsificadas creen que todos los kaláshnikov son genuinos.
Los comerciantes y productores sin escrúpulos no solo se aprovechan del arma de Kaláshnikov. Se han registrado numerosos casos en los que el nombre del armero ha sido utilizado para bautizar productos alimenticios. Sin embargo, el “padre” del AK-47 persiguió a los infractores de los derechos de autor: en 2011 ganó un juicio a una empresa extranjera que fue condenada a pagar al armero 10 000 euros por lanzar una línea de bebidas con su nombre.
El armero profesa la ideología comunista: “El comunismo es una fuerza creadora, encaminada hacia el resurgimiento del país”, dijo en una ocasión Mijaíl Kaláshnikov. Sin embargo, se opuso a que su nombre figurara en la campaña publicitaria de un partido de izquierda durante los comicios regionales en Rusia.
El armero escribió cuatro libros de memorias, detallando, en primer lugar, las circunstancias de la creación de las armas. De su familia escribe poco. Se sabe que contrajo matrimonio con Yekaterina (1921-1977), con la que tuvo a los gemelos Víktor y Neli, nacidos en 1942. Más tarde, en 1948, nació Yelena, y en 1953, Natalia, que falleció víctima de un accidente en 1983.
Mijaíl Kaláshnikov escribió así en sus memorias: “A menudo me preguntan si estoy contento con lo que me ha deparado la vida. Estoy contento. Estoy contento de haber dedicado toda la vida a algo que era necesario para el pueblo. Claro, un arma no es tractor, una sembradora o un arado. Con un arma no se puede arar la tierra ni cultivar cereales. Pero sin ella uno no podrá defender su tierra natal, no podrá proteger la patria y a su pueblo”.
No obstante, a la edad de 83 años, Kalashnikov supuestamente adquirió 30% de las acciones de una empresa alemana a cambio de que ésta pudiera usar su nombre en productos tales como sombrillas y agua mineral.
Pero será el AK-47 la que garantizará que su nombre será recordado con el paso del tiempo.
Míjail Kalashnikov rechazó tener responsabilidad alguna en las muertes de los miles que murieron por el arma.
“Mi meta era crear armamento para la protección de las fronteras de mi patria”, afirmó. “No es mi culpa que el Kalashnikov fuera utilizado en muchos sitos con problemas. Creo que la culpa de eso la tienen esos países y no los diseñadores”.
 
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